miércoles, 12 de febrero de 2020

Mi ofertorio, mi consagración, mi comunión




De una suerte de folleto titulado "Dilexit Ecclesiam", de la obra del padre Kentenich. 
No hay datos de fecha o lugar de publicación, salvo las cifras 3/79 y el número 32. 

miércoles, 5 de febrero de 2020

El sacerdocio




«“El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”, repetía con frecuencia el Santo Cura de Ars. Esta conmovedora expresión nos da pie para reconocer con devoción y admiración el inmenso don que suponen los sacerdotes, no sólo para la Iglesia, sino también para la humanidad misma. Tengo presente a todos los presbíteros que con humildad repiten cada día las palabras y los gestos de Cristo a los fieles cristianos y al mundo entero, identificándose con sus pensamientos, deseos y sentimientos, así como con su estilo de vida. ¿Cómo no destacar sus esfuerzos apostólicos, su servicio infatigable y oculto, su caridad que no excluye a nadie? Y ¿qué decir de la fidelidad entusiasta de tantos sacerdotes que, a pesar de las dificultades e incomprensiones, perseveran en su vocación de “amigos de Cristo”, llamados personalmente, elegidos y enviados por Él?

Todavía conservo en el corazón el recuerdo del primer párroco con el que comencé mi ministerio como joven sacerdote: fue para mí un ejemplo de entrega sin reservas al propio ministerio pastoral, llegando a morir cuando llevaba el viático a un enfermo grave. (...)

Pero la expresión utilizada por el Santo Cura de Ars evoca también la herida abierta en el Corazón de Cristo y la corona de espinas que lo circunda. Y así, pienso en las numerosas situaciones de sufrimiento que aquejan a muchos sacerdotes, porque participan de la experiencia humana del dolor en sus múltiples manifestaciones o por las incomprensiones de los destinatarios mismos de su ministerio: ¿Cómo no recordar tantos sacerdotes ofendidos en su dignidad, obstaculizados en su misión, a veces incluso perseguidos hasta ofrecer el supremo testimonio de la sangre?

Sin embargo, también hay situaciones, nunca bastante deploradas, en las que la Iglesia misma sufre por la infidelidad de algunos de sus ministros. En estos casos, es el mundo el que sufre el escándalo y el abandono. Ante estas situaciones, lo más conveniente para la Iglesia no es tanto resaltar escrupulosamente las debilidades de sus ministros, cuanto renovar el reconocimiento gozoso de la grandeza del don de Dios, plasmado en espléndidas figuras de Pastores generosos, religiosos llenos de amor a Dios y a las almas, directores espirituales clarividentes y pacientes. En este sentido, la enseñanza y el ejemplo de San Juan María Vianney pueden ofrecer un punto de referencia significativo. El Cura de Ars era muy humilde, pero consciente de ser, como sacerdote, un inmenso don para su gente: “Un buen pastor, un pastor según el Corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia, y uno de los dones más preciosos de la misericordia divina”. Hablaba del sacerdocio como si no fuera posible llegar a percibir toda la grandeza del don y de la tarea confiados a una criatura humana: “¡Oh, qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría… Dios le obedece: pronuncia dos palabras y Nuestro Señor baja del cielo al oír su voz y se encierra en una pequeña hostia…”. Explicando a sus fieles la importancia de los sacramentos decía: “Si desapareciese el sacramento del Orden, no tendríamos al Señor. ¿Quién lo ha puesto en el sagrario? El sacerdote. ¿Quién ha recibido vuestra alma apenas nacidos? El sacerdote. ¿Quién la nutre para que pueda terminar su peregrinación? El sacerdote. ¿Quién la preparará para comparecer ante Dios, lavándola por última vez en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote. Y si esta alma llegase a morir [a causa del pecado], ¿quién la resucitará y le dará el descanso y la paz? También el sacerdote… ¡Después de Dios, el sacerdote lo es todo!... Él mismo sólo lo entenderá en el cielo”. Estas afirmaciones, nacidas del corazón sacerdotal del santo párroco, pueden parecer exageradas. Sin embargo, revelan la altísima consideración en que tenía el sacramento del sacerdocio. Parecía sobrecogido por un inmenso sentido de la responsabilidad: “Si comprendiéramos bien lo que representa un sacerdote sobre la tierra, moriríamos: no de pavor, sino de amor… Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no servirían de nada. El sacerdote continúa la obra de la redención sobre la tierra… ¿De qué nos serviría una casa llena de oro si no hubiera nadie que nos abriera la puerta? El sacerdote tiene la llave de los tesoros del cielo: él es quien abre la puerta; es el administrador del buen Dios; el administrador de sus bienes… Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y adorarán a las bestias… El sacerdote no es sacerdote para sí mismo, sino para vosotros”».

Fragmento de la CARTA DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XVI PARA LA CONVOCACIÓN DE UN AÑO SACERDOTALCON OCASIÓN DEL 150 ANIVERSARIO DEL DIES NATALIS DEL SANTO CURA DE ARS (junio de 2009)

miércoles, 29 de enero de 2020

Iglesias de Buenos Aires (2)








En el año del cuarto centenario de la creación de la diócesis de Buenos Aires. seguimos recorriendo diversos templos de la ciudad. Hoy, la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en el barrio de Palermo.

miércoles, 22 de enero de 2020

Iglesias de Buenos Aires (1)









A partir de hoy, periódicamente publicaremos imágenes de diversos templos de Buenos Aires. No es nuestra intención hacer un recorrido completo ni exhaustivo por todas las iglesias porteñas, ni por cada iglesia en particular. Sólo mostrar algunos destellos de la belleza creada, reflejo de la Belleza increada, que podemos contemplar muy cerca de nosotros. 

Comenzamos con la iglesia de Jesús Sacramentado, ubicada en Corrientes al 4400.

miércoles, 15 de enero de 2020

La plegaria

Resultado de imagen para iconografia cristiana



"La plegaria es la respiración del alma"


San Martín de Tours




"No es imposible que se vea un día gente manifestando en la calle con pancartas reclamando el derecho a la oración"


George Daniélou




(Textos citados en "Nouveau Missel des Dimanches", Édition Liturgique Collective, París, 1989)
Traducción del francés: propia


miércoles, 8 de enero de 2020

Aniversarios en 2020


En 2020 se cumplen:


500 años de la primera misa en territorio argentino

400 años del hallazgo de la Virgen del Valle


390  años del milagro de Luján


90 años de la jura del Patronazgo de la Virgen de Luján sobre la Nación Argentina


60 años del Primer Congreso Mariano Interamericano


40 años del Congreso Mariano Nacional de Mendoza


Sobre estas líneas, el logo del Primer Congreso Mariano Interamericano. 
Procuraremos recordar dignamente estos aniversarios.

miércoles, 1 de enero de 2020