El tiempo ordinario
El Tiempo Ordinario se puede decir que es una novedad de la reforma posconciliar. Antes había una serie de "domingos después de Epifanía" y otra de "domingos después de Pentecostés". Ahora es una única serie con una cierta unidad a lo largo del año
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Un elemento que le da unidad: el Leccionario. El de los domingos, dividido en tres ciclos (con "el evangelista del año", este año Mateo) y el de los días feriales, en dos. Esta lectura semicontinuada de la Biblia convierte al Tiempo Ordinario en la mejor escuela de la fe para la comunidad cristiana.
El nombre de Tiempo Ordinaria es muy feliz: también se le llama 'tiempo durante el año", en latín "tempus per annum".
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El Tiempo Ordinario tiene su gracia particular y presenta valores que no se pueden olvidar:
• nos ayuda a ir viviendo el misterio de Cristo, no en un aspecto particular, sino en su totalidad o plenitud …
• nos acompaña en la tarea de crecimiento y maduración de lo que hemos celebrado en la Navidad y en la Pascua …
• pone en evidencia la primacía del domingo cristiano, el día del Señor Resucitado …
• invita a potenciar la reunión comunitaria para la Eucaristía cada domingo (o cada día) …
• nos ofrece la escuela permanente de la Palabra bíblica …
• nos hace descubrir la gracia de lo ordinario: la vida normal, cotidiana …
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