miércoles, 28 de octubre de 2026

"Los coros angélicos como vía de perfección espiritual" (1 de 4)

Nos complace compartir el artículo titulado "LOS COROS ANGELICOS COMO VIA DE PERFECCION ESPIRITUAL", de Cristián Coronado,  publicado en el número 32 de la revista Mikael (edición correspondiente al segundo cuatrimestre de 1983). Lo haremos en cuatro entradas consecutivas. Ilustraremos la nota con fotos propias tomadas en templos argentinos.



"Los coros angélicos como vía de perfección espiritual"



INTRODUCCIÓN

La cuestión angélica ha sido un tema de preocupación en el pasado.

Su estudio, la angelología, fructificó en la Edad Media y permitió

aplicaciones incluso para el orden temporal. Se comparó así los coros

angélicos con la estructura militar, con la organización de la Iglesia,

y con el modelo socio-político de la Cristiandad. Asimismo se consideró

el ordenamiento angélico como un modelo de la perfección espiritual.

El conocimiento de la existencia de los ángeles nos viene por Revelación.

En base al dato revelado podemos especular, empleando

principalmente la analogía como método lógico.

Sin embargo el reconocimiento de un mundo angélico no sólo se

encuentra en la tradición cristiana sino también en otras religiones,

donde sus diversos grados de perfección fueron tomados como sumo

analogante de los niveles de perfección humana o como grados de iniciación

gnóstica ¹. El hecho de encontrar, al margen de la tradición

cristiana, el reconocimiento de seres espirituales superiores, nos hace

pensar en la posibilidad de una tradición original, común a todos los

hombres (tradición primordial), que, con el correr del tiempo, fue sufriendo

deformaciones que dieron por resultado las consecuencias más

diversas. Pero este tema escapa a los objetivos del presente artículo.

Vayamos, pues, al estudio de los ángeles según la visión católica

y tratemos, de sacar provecho espiritual para el alma en su camino perfectivo

hacia Dios.

Iglesia de la Santísima Trinidad (Rafael Calzada)


I. ORDENAMIENTO Y FUNCIÓN DE LOS ÁNGELES

Para este punto nos basamos principalmente en el libro tercero de la Suma

Contra Gentiles, de Santo Tomás de Aquino, capítulos 77 a 80.


El Señor ha querido que mediante las creaturas racionales fuesen

gobernadas todas las demás. Así, la Divina Providencia ordena y ejecuta

sus designios mediante diversas jerarquías de agentes, y estos agentes

son los Ángeles.

Iglesia de San Juan Bautista (Buenos Aires)


La doctrina católica habla de nueve grados angélicos. Suman, con

el hombre, diez niveles inteligentes y, en su conjunto, forman una escala

de perfección que asciende desde el mundo sensible hasta Dios ².


Los nueve Coros se agrupan en tres jerarquías, y cada una de

éstas se divide en un orden superior, medio e inferior. Las tres jerarquías

cumplen funciones distintas y específicas.


La primera, que es la más excelsa, conoce el orden que el Señor

le comunica, concibiendo en Dios mismo lo que hay que hacer. Unos

actúan por amor (los Serafines), otros obran con plenitud de conocimiento

(los Querubines), y otros, cual asientos de la Divina Majestad,

cumplen los decretos de Dios (los Tronos).


La segunda jerarquía, movida por las potencias más universales,

se encarga de la disposición general de lo que hay que hacer. Como la

disposición universal se distribuye entre muchos, hay quienes mandan

a otros lo que hay que hacer (las Dominaciones), los hay que administran

el gobierno (los Principados o Virtudes), y quienes cuidan que el

orden no sea alterado, es decir que contienen a las potencias contrarias

(las Potestades).


La tercera jerarquía, que conoce el orden de la Divina Providencia

a través de las causas particulares, es la que está inmediatamente por

encima de las cosas humanas. Porque las cosas corporales están sujetas

a las espirituales. Los ángeles que integran esta jerarquía son los

encargados de ejecutar la obra. Unos se ocupan de lo que ocurre al

margen del orden natural (las Virtudes o Principados), otros comunican

las decisiones grandes que benefician al género humano (los Arcángeles),

por último hay quienes comunican las cosas pequeñas, relativas

al bien particular que pertenece a cada uno (los Ángeles).


Este triple orden es visto por muchos autores como un reflejo de

la Santísima Trinidad.


[Continúa la semana próxima]


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1 Cf. R. Guénon, Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada.

2 Cf. J. M. Estrada, "Santiago", en Verbo, N° 174.

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