Nos complace compartir el artículo titulado "LOS COROS ANGELICOS COMO VIA DE PERFECCION ESPIRITUAL", de Cristián Coronado, publicado en el número 32 de la revista Mikael (edición correspondiente al segundo cuatrimestre de 1983). Lo haremos en cuatro entradas consecutivas. Ilustraremos la nota con fotos propias tomadas en templos argentinos.
"Los coros angélicos como vía de perfección espiritual"
INTRODUCCIÓN
La cuestión angélica ha sido un tema de preocupación en el pasado.
Su estudio, la angelología, fructificó en la Edad Media y permitió
aplicaciones incluso para el orden temporal. Se comparó así los coros
angélicos con la estructura militar, con la organización de la Iglesia,
y con el modelo socio-político de la Cristiandad. Asimismo se consideró
el ordenamiento angélico como un modelo de la perfección espiritual.
El conocimiento de la existencia de los ángeles nos viene por Revelación.
En base al dato revelado podemos especular, empleando
principalmente la analogía como método lógico.
Sin embargo el reconocimiento de un mundo angélico no sólo se
encuentra en la tradición cristiana sino también en otras religiones,
donde sus diversos grados de perfección fueron tomados como sumo
analogante de los niveles de perfección humana o como grados de iniciación
gnóstica ¹. El hecho de encontrar, al margen de la tradición
cristiana, el reconocimiento de seres espirituales superiores, nos hace
pensar en la posibilidad de una tradición original, común a todos los
hombres (tradición primordial), que, con el correr del tiempo, fue sufriendo
deformaciones que dieron por resultado las consecuencias más
diversas. Pero este tema escapa a los objetivos del presente artículo.
Vayamos, pues, al estudio de los ángeles según la visión católica
y tratemos, de sacar provecho espiritual para el alma en su camino perfectivo
hacia Dios.
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| Iglesia de la Santísima Trinidad (Rafael Calzada) |
I. ORDENAMIENTO Y FUNCIÓN DE LOS ÁNGELES
Para este punto nos basamos principalmente en el libro tercero de la Suma
Contra Gentiles, de Santo Tomás de Aquino, capítulos 77 a 80.
El Señor ha querido que mediante las creaturas racionales fuesen
gobernadas todas las demás. Así, la Divina Providencia ordena y ejecuta
sus designios mediante diversas jerarquías de agentes, y estos agentes
son los Ángeles.
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| Iglesia de San Juan Bautista (Buenos Aires) |
La doctrina católica habla de nueve grados angélicos. Suman, con
el hombre, diez niveles inteligentes y, en su conjunto, forman una escala
de perfección que asciende desde el mundo sensible hasta Dios ².
Los nueve Coros se agrupan en tres jerarquías, y cada una de
éstas se divide en un orden superior, medio e inferior. Las tres jerarquías
cumplen funciones distintas y específicas.
La primera, que es la más excelsa, conoce el orden que el Señor
le comunica, concibiendo en Dios mismo lo que hay que hacer. Unos
actúan por amor (los Serafines), otros obran con plenitud de conocimiento
(los Querubines), y otros, cual asientos de la Divina Majestad,
cumplen los decretos de Dios (los Tronos).
La segunda jerarquía, movida por las potencias más universales,
se encarga de la disposición general de lo que hay que hacer. Como la
disposición universal se distribuye entre muchos, hay quienes mandan
a otros lo que hay que hacer (las Dominaciones), los hay que administran
el gobierno (los Principados o Virtudes), y quienes cuidan que el
orden no sea alterado, es decir que contienen a las potencias contrarias
(las Potestades).
La tercera jerarquía, que conoce el orden de la Divina Providencia
a través de las causas particulares, es la que está inmediatamente por
encima de las cosas humanas. Porque las cosas corporales están sujetas
a las espirituales. Los ángeles que integran esta jerarquía son los
encargados de ejecutar la obra. Unos se ocupan de lo que ocurre al
margen del orden natural (las Virtudes o Principados), otros comunican
las decisiones grandes que benefician al género humano (los Arcángeles),
por último hay quienes comunican las cosas pequeñas, relativas
al bien particular que pertenece a cada uno (los Ángeles).
Este triple orden es visto por muchos autores como un reflejo de
la Santísima Trinidad.
[Continúa la semana próxima]
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1 Cf. R. Guénon, Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada.
2 Cf. J. M. Estrada, "Santiago", en Verbo, N° 174.
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