[Publicado en 2010 en La Buhardilla de Jerónimo]
Teólogos que a través del uso de un lenguaje llano
y popular confunden a los más sencillos con todo tipo de errores doctrinales.
Escrituristas que avalados por un título académico
se presentan como maestros, pero con sus enseñanzas tienden a destruir la fe de
los creyentes en aras de una fe “más madura y fundamentada”.
Sacerdotes y obispos que escriben libros con
contenido opuesto al Magisterio de la Iglesia.
Maestros de Espiritualidad inficionados de
psicologismo, orientalismo y new age.
Grupos que se autodenominan católicos pro-choice.
Religiosas y religiosos que se alzan contra la
autoridad y la enseñanza papal.
Obispos que frenan las iniciativas del Papa, los
que dicen no cuando el Santo Padre dice sí, y dicen sí cuando él dice no.
Sacerdotes que predican doctrinas extrañas, que
reniegan de la dignidad y el cometido de su ministerio, y los que lo han
convertido en una mera defensoría de los derechos humanos.
Liturgistas que promueven la creatividad litúrgica
intentando vaciar la Misa de su verdadero sentido.
Desacralizadores crónicos que procuran extraerle a
la Iglesia toda señal de sobrenaturalidad.
Sedicentes católicos que viven acusando a la
Iglesia de ser demasiado exigente y poco acomodada a los “tiempos actuales”.
Educadores “católicos” que trabajan en nuestras
escuelas y universidades impartiendo orondos enseñanzas que están en las
antípodas del pensar y el sentir de la Iglesia.
Charlatanes infatuados, de todos los estados de vida, que pululan en los medios de comunicación transmitiendo sandeces en relación a la vida de la Iglesia y a sus enseñanzas morales.
“Opinadores” crónicos que no hacen otra cosa que
asumir lo que han dado en llamar una “postura crítica” en pro de una Iglesia
más conforme a sus distorsionadas ideas o a sus envenenadas intenciones.
Ecumenistas a todo trance, capaces de negociar
hasta lo impensado en pos de una supuesta unidad.
Editoriales y librerías “católicas” que publican y
difunden cuanta basura pueda tener repercusión, desacreditar al Papa, herir a
la Iglesia, y aumentar sus ventas.
Todos, todos deben saber que no les tenemos miedo.
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