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miércoles, 21 de octubre de 2020

Sobre el verdadero sentido del ecumenismo

Sobre el verdadero sentido del ecumenismo, en el Mes de las Misiones:




«La Iglesia, pueblo reunido en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ha sido instituida por Nuestro Señor Jesucristo como “el sacramento, es decir, el signo y el instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano”. Toda división entre los bautizados en Jesucristo es una herida a lo que la Iglesia es y a aquello por lo que la Iglesia existe; de hecho “no sólo se opone abiertamente a la voluntad de Cristo sino que es también escándalo para el mundo y daña la más santa de las causas: la predicación del Evangelio a toda creatura”. Precisamente por esto, antes de derramar su sangre por la salvación del mundo, el Señor Jesús ha orado al Padre por la unidad de sus discípulos .

Es el Espíritu Santo, principio de unidad, quien constituye a la Iglesia como comunión. Él es el principio de la unidad de los fieles en la enseñanza de los Apóstoles, en la fracción del pan y en la oración. La Iglesia, sin embargo, por analogía con el misterio del Verbo encarnado, no es sólo una comunión invisible, espiritual, sino también visible; de hecho, “la sociedad dotada de órganos jerárquicos, y el cuerpo místico de Cristo, la asamblea visible y la comunidad espiritual, la Iglesia terrestre y la Iglesia dotada de bienes celestiales, no han de considerarse como dos cosas, porque forman una realidad compleja, constituida por un elemento humano y otro divino”. La comunión de los bautizados en la enseñanza de los Apóstoles y en la fracción del pan eucarístico se manifiesta visiblemente en los vínculos de la profesión de la integridad de la fe, de la celebración de todos los sacramentos instituidos por Cristo y del gobierno del Colegio de los Obispos unidos con su cabeza, el Romano Pontífice.

La única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo profesamos como una, santa, católica y apostólica, “subsiste en la Iglesia Católica gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, aunque pueden encontrarse fuera de ella muchos elementos de santificación y de verdad que, como dones propios de la Iglesia de Cristo, inducen hacia la unidad católica”».

Fragmentos de la CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA «ANGLICANORUM COETIBUS» DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XVI (sobre la INSTITUCIÓN DE ORDINARIATOS PERSONALES para los anglicanos que piden su ingreso en la plena comunión con la Iglesia Católica Apostólica Romana)

miércoles, 19 de agosto de 2020

Ecumenismo en Buenos Aires en 1965

Hace exactamente 55 años, del 17 al 19 de agosto de 1965, por primera vez en América latina, Buenos Aires fue escenario de encuentros ecuménicos de oración entre católicos, ortodoxos y protestantes.

Debajo de estas líneas se ofrece la crónica periodística de aquel momento histórico, del diario La Nación del 23 de agosto de 1965.


miércoles, 4 de septiembre de 2019

Ecumenismo



Este año se cumple una década de la publicación de la Constitución Apostólica que les "abrió las puertas" a los anglicanos. Ello nos da ocasión para recordar qué es la unidad de los cristianos por la que rezamos: el regreso de los separados al seno de la Santa Madre Iglesia.

El ecumenismo no busca una "federación" de confesiones, sino el retorno de los hermanos separados al único rebaño de Cristo, el único Pastor.

Así lo dice la Lumen Gentium:

15. La Iglesia se siente unida por varios vínculos con todos lo que se honran con el nombre de cristianos, por estar bautizados, aunque no profesan íntegramente la fe, o no conservan la unidad de comunión bajo el Sucesor de Pedro. Pues conservan la Sagrada Escritura como norma de fe y de vida, y manifiestan celo apostólico, creen con amor en Dios Padre todopoderoso, y en el hijo de Dios Salvador, están marcados con el bautismo, con el que se unen a Cristo, e incluso reconocen y reciben en sus propias Iglesias o comunidades eclesiales otros sacramentos. Muchos de ellos tienen episcopado, celebran la sagrada Eucaristía y fomentan la piedad hacia la Virgen Madre de Dios. Hay que contar también la comunión de oraciones y de otros beneficios espirituales; más aún, cierta unión en el Espíritu Santo, puesto que también obra en ellos su virtud santificante por medio de dones y de gracias, y a algunos de ellos les dio la fortaleza del martirio. De esta forma el Espíritu promueve en todos los discípulos de Cristo el deseo y la colaboración para que todos se unan en paz en un rebaño y bajo un solo Pastor, como Cristo determinó. Para cuya consecución la madre Iglesia no cesa de orar, de esperar y de trabajar, y exhorta a todos sus hijos a la santificación y renovación para que la señal de Cristo resplandezca con mayores claridades sobre el rostro de la Iglesia.

¡Alabado sea Jesucristo! Que así sea.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Madre de la Unidad de los Cristianos


Este texto del Concilio es casi una plegaria a la Madre de Dios por la unidad de todos los creyentes en Cristo.

"Ofrece gran gozo y consuelo para este Sacrosanto Sínodo, el hecho de que tampoco falten entre los hermanos separados quienes tributan debido honor a la Madre del Señor y Salvador, especialmente entre los orientales, que corren parejos con nosotros por su impulso fervoroso y ánimo devoto en el culto de la siempre Virgen Madre de Dios. Ofrezcan todos los fieles súplicas insistentes a la Madre de Dios y Madre de los hombres, para que ella, que asistió con sus oraciones a la naciente Iglesia, ahora también, ensalzada en el cielo sobre todos los bienaventurados y los ángeles en la comunión de todos los santos, interceda ante su Hijo para que las familias de todos los pueblos tanto los que se honran con el nombre de cristianos, como los que aún ignoran al Salvador, sean felizmente congregados con paz y concordia en un solo Pueblo de Dios, para gloria de la Santísima e indivisible Trinidad"

Lumen Gentium, 69